Reseña: Limosneros
Giro: Restaurante mexicano contemporáneo / fine dining
Chef: Atzin Santos
Horario: Lunes a sábado de 13:30 a 22:00 | Domingo de 13:00 a 17:00
Precios: Elevados / justos (~ 900 MXN por persona)
Contacto: (55) 30 86 62 88
Calificación del Expreso: 4.5
Vistazo
En la calle de Allende, pasando por su tienda de mezcales y curiosidades, se llega a este longitudinal restaurante con costosas decoraciones mexicanas sobre sus inmutables paredes.
Nos recibe un servicio amable y protocolario y se nos extienden tres o quizás cuatro menús difíciles de consultar, "solo degustación", nos dicen, pero al parecer sí te pueden vender los platillos a la carta; por lo que hojeamos sin norte en busca de una selección que nos satisfaga.
Nos acercan unas cortesías y nos animamos a charlar con nuestro mesero quien nos platica cómo el dueño y el chef trabajan de la mano para calibrar los platillos a diario y así salgan perfectos, "hasta 5 veces los repiten con tal de que tengan el visto bueno del dueño, si no, no salen a servicio”.
Qué probé
Unas tostadas de salpicón de pato, el pato bien acidificado, pero carente de salinidad. La ensaladita de curiosidades que posan sobre el disco de aguacate me pareció coqueta y acertada, sólo le faltaron unas escamas de sal, que después de solicitar para corregir la demanda del pato y el aguacate, el platillo quedó ideal. La tostada de ayocote era muy crujiente y sabrosa, lo que la hace memorable.
Tacos de huitlacoche con mole encacahuatado, cebolla encurtida, macadamia rallada sobre tortilla con epazote. Me pareció el platillo vegetariano más sabroso que he probado este año. Bien cuidados y tratados los vegetales, el mole une el conjunto de manera sustanciosa y los toppings equilibran el taco.
Tacos de langostino con recaudo y quelites, los langostinos bien cocinados, el recaudo sabroso, pero no a nivel de mención Michelin y a este conjunto, de nuevo, le faltaba sal; menos mal sobraba un poco aún en el salero.
Chilpachole de maíces nativos con complementos varios entre rábano sandía, elote tierno y queso de rancho. En el menú aparecía que incluía "chochoyotes", aunque a mí me tocó uno solo de maíz negro; una pena, porque soy fanático de esos también llamados "testales" o, como les decía mi madre, "cazuelitas". Pero muy rico en sabor, sintiéndose el maíz y los mariscos con una excelente textura espesa.
Eso sí, picaba sobremanera y no me lo pude terminar por miedo de que el saldo fuera una gastritis; aunque nuestro amigo mesero me corrige diciéndome que tiene el picor adecuado según el dueño, así que no le crean a este inexperto e hipersensible catador de chilpacholes.
El postre fue un buñuelo con espuma de queso cotija, helado de nata y un sirope de guayaba y piloncillo especiado. Desgraciadamente lo tuve que compartir con mi acompañante. El buñuelo en sí mismo estaba riquísimo, bien cuidada la fritura y la finura de la masa; pero la crema aireada de leche con cotija era deliciosa, untuosa y el amargor del queso contrastaba con todo el postre y su saladez realzaba el caramelo. El helado y los trocitos de guayaba acitronados complementaban con gracia.
Aquí yo hubiera puesto 2 buñuelos por diversas razones: para no verse tan miserables, para poderlo compartir elegantemente y para equilibrar la composición de tanta crema y helado. Me comentó el mesero que este postre es casi definitivo que desaparezca, pero no se preocupen, ya presenté mi denuncia en el MP para que este crimen contra la gastronomía no ocurra.
Las bebidas fueron una horchata de coco muy rica y balanceada, una ámbar artesanal que me vino bien para todos los platillos y al final un espresso doble bien hecho, algo amargo, pero el grano se sentía de muy buena calidad; además de un chocolate de agua, oaxaqueño, de toda la vida.
Recomendaciones
Tener pensada la experiencia a elegir, tienen varias degustaciones incluyendo una de tacos o a la carta, por lo que uno se llega a perder y no entender el hilo del lugar. Después de esta primera experiencia, definitivamente me animaría a probar alguna de sus experiencias. Su bar me dio muy buena espina, valdría la pena explorar sus opciones de coctelería.
Reservar de ser posible, sobre todo en fines de semana, aunque entre semana se llega a encontrar vacío. Al final, dense una vuelta por su tienda, puede que alguna pieza o botella sea de su agrado. Lleven su leche de magnesia y su polígrafo en caso de un enchilamiento.
¡Hasta la próxima!
Fotografías del Expreso Triple




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