Reseña: L'enfant
Ficha técnica
Nombre: L'enfant
Giro: Restaurante fusión francés-mexicano
Chef: Aram Abisahi
Ubicación: General Prim 72, Colonia Juárez, Alcaldía Cuauhtémoc, CDMX
Horario: Martes y miércoles de 14:00 a 22:00 | Jueves a sábado de 14:00 a 23:00 | Domingo de 13:00 a 19:00 | Lunes cerrado
Precios: Elevados (~ 800 MXN por persona)
Contacto: (55) 30 86 62 88
Calificación del Expreso: 3.0

Vistazo
Dentro del hotel Casa Prim, al fondo, avisamos al recepcionista que subiríamos al restaurante. Tomamos el ascensor hasta el último piso y nos acercamos a un ocupado host que pareció ignorar nuestra reservación y me dio la sensación de no ser esperado, me acomodaron cerca del bar y comenzó una serie de torpes timings.
A primera vista, el lugar es lindo, pero basta prestar atención y una visita al sanitario para notar el descuido en los detalles: muebles golpeados, poca uniformidad de estilo y decoración, un lavamanos que tira un chorrito de agua que hay que ir colectando con las manos para poder lavarlas...
Qué probé
Llegó un brioche sequísimo que se veía mejor de lo que sabía, junto con una mantequilla de recaudo negro muy sabrosa, a pesar de que me tocó morder un chile entero que me dejó una sensación pungente la mitad de la cena.
La ensalada de tomates es la más sabrosa y equilibrada que he comido en mucho tiempo, sólo por ella y por ser amable le doy 3 puntos y no 2.5 al lugar. Después, las croquetas de machaca que eran carne con cebolla compactada y empanizada, sin bechamel ni algún vehículo para tanta carga; secas. Hubieran especificado que eran croquetas para perro.
De fuertes, el poulet rôti con legumbres, bien ejecutado, pero no glorioso, le faltaba sal y sabor en general; la salsa normalona en sabor y una cantidad exagerada de chícharos y habas hervidas, sin sazón.
Barbacoa y lengua compactada —para variar— al estilo bourguignon con vegetales muy bien sazonados y cocinados, la carne estaba rica, pero con un punto amargo y agrio muy desagradable propio de la carne, que se pudo haber ocultado con más vino y especias en la salsa; igual la selección de quelites no la acabé de entender muy bien.
Llegaron acompañados de un guacamole que nunca supimos para quién era, el más ácido de mi vida con trocitos de chile que lo hacían aún más difícil de comer y tortillas de harina para la carne. De todas formas, los meseros no se molestaron en explicar los platos o traerlos a tiempos elegantes.
De beber, un Château de La Chaize que funcionó bien para ambos platos, muy sutil y amable como buen tinto francés.
Me aventuré solo y temeroso al postre, preguntamos al mesero por una recomendación desidiosa, error nuestro, y pedimos el cheesecake de camembert que venía con cerezas en conserva que me encantan. Únicamente me comí las cerezas, el pastel estaba seco —para variar—, aunque sí llegaba un intenso y salado sabor a queso.
Recomendaciones
Revisando algunas reseñas de Google, me encuentro con comentarios "audaces" por parte de la administración, pero, mis señores, la audacia se demuestra en la cocina. Quizás el tiempo que invierten en sus respuestas condescendientes deberían invertirlo en resolver la coordinación de sus equipos y sus carencias en el menú.
Chef, favor de no tenerle miedo a servir alimentos húmedos ni a las especias. Su menú necesita una reforma urgente, antes de querer mezclar la cocina francesa con la mexicana, debe dominarla. Por piedad, revise las cantidades y composiciones de sus platillos y, como favor personal, deje de meter carne deshebrada en moldes. ¡Y CAPACITE A SUS MESEROS!
Como recomendaciones para mis lectores, pídanse un vino importado y posen para la foto, prueben la espectacular ensalada de tomates, si la encuentran y vayan con paciencia y con el paladar preparado para todo. Yo esperaría unos 8 meses para que el concepto acabe de madurar.
Au revoir!
Fotografías de El Expreso Triple y Eduardo Monroy



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